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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Reconmendación y Dedicación


El sábado pasado fui al centro con unas amigas para comprar ropa, y pasarnos por la FNAC si podíamos.

Por suerte si pudimos, y yo decidí comprarme el libro de Risto Mejide.
Tengo que decir, que desde que lo vi en Operación Triunfo, este hombre me picaba un poco.
Por suerte en la FNAC estaba el primer libro que sacó llamado “El pensamiento negativo” el cual ya va por su novena edición.
Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue leer el libro.
Tengo que decir, que aunque el libro esté en la sección de auto-ayuda, de auto-ayuda no dice nada. Se mete con los chicos de OT, habla de su pasado, y cuenta sus conquistas sexuales con chicas de todas clases.
Lo que en principio podría parecer el típico chulito de barrio.
Leyendo y leyendo descubres a un tío enamorado, al que en cada página cuenta el amor que siente por ella. Dándole a dedicar la despedida en cuanto páginas a esa chica de la cuál se enamoró y dejó marchar.
Tengo que dar mi admiración a este hombre, ya que nunca antes un libro me había enganchado tanto. Y menos me había hecho llorar con su carta de despedida.
Y no se porqué pero anoche, cuando me dormí mirando la portada del libro, pensé en el, y lo vi al lado mía, y se me ocurrió esto.

Miro tu foto mientras me agarro fuertemente las piernas.
Sierro los ojos apretándolos como una niña pequeña cuando pide un deseo.
Y vuelo. Vuelo asta estar cerca tuya y te veo dormir.
Veo como las sabanas rozan tu espalda desnuda. Y asta sin buscarlo, estoy escuchando tu corazón.
Soy capaz de escuchar tu corazón. Lo noto, se como va. Lento, despacio, sin prisas.
Me recuesto a tu lado, y te abrazo. Tu no te mueves y sigues durmiendo. Yo te beso, te beso la oreja, el cuello, la mejilla, el ojo, la nariz, los labios... Escucho tu corazón.
Te das la vuelta y te pones frente mía. Me agarro a ti, y vuelvo a escuchar tu corazón.
Sin saber que estoy, te abrazas a mí, y enlazas mis dedos junto a los tuyos.
Te abrazo fuertemente y me recuesto encima tuya, para así no poder irme de ti, para así, estar contigo.
Y tu, no te inmutas. Estas nuevamente dormido, y sigues agarrada a mis dedos. Y yo, encima de ti, con mi oreja apoyada en tu pecho, escuchando tu corazón.


2 comentarios:

Nora dijo...

Habrá que leerlo, ¿no?
Feliz Año Nuevo.

Muak.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.