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lunes, 7 de marzo de 2011

Lipstick


¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿No te basta tenerme encandilada?
Entro en el bus, y allí estas tú.
Al escuchar mis tacones firmes y serenos, te giras hacia mí, con esa mirada inquietante y ese hola ronco, producido por años y años de cigarrillos.
Yo, simplemente, te miro cabizbaja y con una amplia sonrisa.
Haces que mis tacones se tambaleen, y lo que antes era sereno, se convierta en nerviosismo innato.
Lo haces desde que estábamos en el instituto.
Eres capaz de diferenciar mis tacones entre muchos otros.
Recuerdo que, cuando la clase aguardábamos fuera, tú los mandabas a todos dentro sin siquiera mirar quien entraba o no, siempre esperabas en la puerta a que yo pasar pues reconocías mis andares.
Cuando bajas del autobús, yo no puedo apartar mi vista de tí. Me llevo todo el trayecto con mi mirada puesta en tu cabello rizado. Pasas por mi ventana y te giras para verme. Y yo te miro y te miro hasta que cada vez más, te pierdo de vista y acabo poniendo mi mano en el cristal y doblando la cabeza a un ángulo casi imposible.
No se como lo haces pero, cuando tú apareces en mi campo de visión, haces que me olvide de los demás.
¿Quienes eran los demás?
Ya no existen. Todos desaparecieron.
Solo quedas tú. Con tu nombre retumbándose en mi cabeza.

4 comentarios:

emedemaria dijo...

"No se como lo haces pero, cuando tú apareces en mi campo de visión, haces que me olvide de los demás."

Qué duro... Y qué real a la vez.

Butterflied dijo...

Hay personas que llegan a nuestra vida solo para encandilarnos, que nunca llegan a ser nuestras y que nos hacen terriblemente desdichados por esto.

Pero tranquila, que estas personas que no nos dan todo lo que queremos están para que sepamos apreciar luego el valor de esas personas que nos quieren con todas las consecuencias, que nos dan todo.

Un abrazo.

Ania Alonso dijo...

me ha encantado!!

Dahlia dijo...

Espero que esa persona merezca estas palabras tan bonitas que le has dedicado.
Un abrazo.